Las lágrimas poseen una función muy importante en el cuerpo humano junto a su actividad sobre la expresión de emociones y sentimientos. Las lágrimas ayudan a limpiar los ojos cada vez que parpadeamos y les permiten mantener humedad, propiciando así una visión saludable. Tener un lagrimal sano significa evitar y prevenir problemas de salud que se puede traducir en tener una buena visión.

Estos maravillosos agentes líquidos protegen, nutren y mejoran la calidad de refracción de la superficie ocular. Al mantener la humedad del ojo eliminan los residuos y cuerpos extraños que puedan colocarse sobre la superficie ocular. Igualmente, por su contenido en proteínas y otras sustancias, las lágrimas conservan la salud del ojo y combaten posibles infecciones; se les denomina lágrimas nasales a aquellas encargadas de esta actividad. Las lágrimas nasales arrastran pequeños detritos y cuerpos extraños con el parpadeo y disponen en su composición elementos como la lisozima y la gammaglobulina, cuya función es la de alterar y deshacer las paredes de las bacterias, eliminándolas así del organismo para evitar un padecimiento o enfermedad.

Existe otro efecto en el proceso del lagrimeo natural llamado “llorar por la nariz”. Unos conductos lagrimales que se ubican en el extremo del ojo, cerca de la nariz, son los encargados de eliminar el líquido de las lagrimas. Las lágrimas, después de “bañar” al ojo con la protección ocular, continúan su trayecto a través del lagrimal hacia la nariz, y es mediante los fluidos antibacteriales que utiliza para el ojo que también tienen efecto en los conductos nasales, ayudando al sistema inmunológico en la protección contra posibles resfriados y otras enfermedades. En otros datos, las lágrimas distribuyen el oxígeno en los ojos, lo que permite oxigenación y correcta circulación; así mismo, absorben parte de los rayos ultravioletas de la luz solar.

Al evitar las resequedad en las membranas mucosas de los ojos, conocido como deserción de la córnea, mediante la constante lubricación de los párpados, las lágrimas continúan con su función de protección antibacterial y evitan problemas con la agudeza visual. Si el ojo comienza con resequedad es vulnerable a los agentes externos del ambiente con los que esta en constante interacción, es por esto que se debe cuidar de sobremanera el lagrimeo natural y procurar su actividad normal. En el caso de las personas que utilizan lentes de contacto, existen colirios auxiliares en las funciones que cumplen las lágrimas de forma natural.

El síndrome o enfermedad de ojo seco es justamente la ausencia de un lagrimeo suficiente para hidratar, cubrir al ojo y protegerle de agentes externos. En la era digital actual, este síndrome es más constante y regular en la mayoría de las personas de distintas edades por la interacción diaria con las pantallas digitales y climas artificiales, lo cual significa una exposición mayor a un bombardeo no acostumbrado de luz. Aunque también pueden existir otros factores desde situaciones médicas del cuerpo como la artritis, la menopausia, el embarazo, el uso de hormonas anticonceptivas; hasta temas de agentes externos como la convivencia con un clima seco o ambientes con altos niveles de contaminantes; o como también el mal uso de los lentes de contacto por periodos prolongados.

Frente a este padecimiento estas son algunas recomendaciones:

  • Parpadear conscientemente varias veces, de 15 a 20 parpadeos por minuto, especialmente frente a pantallas.
  • Procurar tener la pantalla por debajo del nivel del ojo, para evitar la apertura excesiva de párpados. Igualmente ajustar el brillo y contraste en donde se puedan ver las imágenes y texto sin forzar la vista.
  • Evitar lugares con ventilación, calefacción o aire acondicionado por periodos prolongados o de manera constante.
  • Cuando se sienta cansancio o resequedad, cerrar los ojos de 20 a 30 segundos para hidratarlos.
  • Procurar usar lentes de sol o con filtro solar, que cubran completamente la cavidad ocular, en sitios al exterior.
  • Para quienes utilizan lentes de contacto blandos existen colirios como Prolub® Ofteno que ayudan en la hidratación de los ojos y se pueden utilizar cada vez que se sienta resequedad.
  • Si las molestias persisten, se sugiere una visita con un especialista para encontrar la posibilidad de usar lágrimas artificiales.

La hidratación de los ojos es fundamental para evitar molestias y realizar las labores cotidianas sin preocupaciones. Laboratorios Sophia cuenta con una gama extensa de productos para el cuidado ocular. Consulte con su especialista ocular cuál es el ideal para mantener sanos sus ojos.