Muchas veces, recibimos nuestros lentes de contacto sin estar conscientes de los cuidados que requieren y muy probablemente, las primeras veces tuvimos que ir con el experto debido a las molestias comunes como el ardor o los ojos rojos. La falta de información es definitivamente el factor inicial de nuestras infecciones.

 

¡Evitemos las crisis!

Debemos ser independientes y capaces de cuidar nuestros propios ojos en momentos de emergencia, por eso, presentaremos una lista de acciones que pueden ayudarnos a lidiar con esta situación.

  • “¡Se pegó!”: Si nuestro lente de contacto no se desprende de nuestro ojo, no debemos entrar en pánico. Lavemos nuestras manos y determinemos dónde está. Si se encuentra en el iris y la pupila seguramente nuestro lente está seco, esto sucede cuando dormimos con ellos o no los hidratamos durante el día. Para desprenderlo, sólo aplicamos un lubricante como Prolub® Ofteno, cerramos nuestro ojo y le damos un ligero masaje al parpado hasta que lo sintamos. Si nuestro lente se encontrara en otra posición, podemos realizar el mismo ejercicio, sólo mirando al lado opuesto.

 

  • “¡Lentes de contacto rasgados!”: Debemos estar conscientes de la forma correcta de nuestro lente de contacto, sus orillas deben de ser totalmente curvas, de lo contrario, está al revés o desafortunadamente puede estar rasgado. Los expertos dicen que ponernos un lente rasgado, es muy peligroso, ya que, pueden entrar bacterias y su deformidad dañaría la cornea. Es muy importante, verificar la fecha de caducidad y cambiarlos cuando sea debido.

 

  • “¡Quema!”: Si experimentamos esta sensación puede ser desde una alergia hasta resequedad. Existen varias razones:
  1. El polvo, polen y pelo de mascota pueden ser recolectados en los lentes de contacto, así como en la retina.
  2. Muchas veces podemos desarrollar sensibilidad a los preservativos en nuestra solución para lentes de contacto.

La mejor manera de determinar la causa, es acudir directamente con nuestro optómetra de confianza.

Durante el día optemos por aplicarnos un lubricante, Prolub® Ofteno limpia, hidrata y refresca nuestros lentes de contacto sin necesidad de retirarlos.

 

  • “¡Están al revés!”: No debemos preocuparnos, no nos lastimaremos, simplemente los sentiremos incómodos y posiblemente se desprendan. Para evitar esto, antes de ponerlos en los ojos, debemos colocarlos en nuestro dedo anular y verificar su forma, debe ser totalmente curva, como una copa.

 

  • “¡Solución vieja!”: Si mezclamos la solución del día anterior con una solución nueva, la tendremos que remplazar toda, ya que existe un gran riesgo de infección. Siempre debemos tirar la solución del día anterior y rellenar nuestro estuche con solución del envase.

 

  • “¡Cuidado con la pasta dental!”: Debemos tener mucho cuidado si nos lavamos los dientes antes de ponernos los lentes de contacto, las partículas de pasta que quedan en nuestras manos pueden irritar los ojos al momento en que nos ponemos los lentes de contacto. Para esto tenemos que lavarnos muy bien las manos antes de colocarlos.

 

Esperamos que estos consejos sean de gran utilidad para aquellas crisis que se nos presentan día a día. Sugerimos estar más informados acerca de los cuidados necesarios que debemos tener con nuestros lentes de contacto. Recuerda siempre cargar contigo Prolub® Ofteno para hidratarlos y limpiarlos, puede sacarte de un apuro.