Con los lentes de contacto nos sentimos invencibles, podemos hacer casi cualquier cosa, el deporte no es parte de tu checklist. Ahora es una realidad y así podemos pensar en muchas actividades que se nos complicaban cuanto usábamos lentes de armazón.

 

Existen actividades en las cuales debemos de retirarnos nuestros lentes de contacto para no lastimar nuestros ojos, por ejemplo, al nadar, al tomar una siesta o dormir.

 

Dormir es parte de nuestra rutina, queramos o no, el cuerpo siempre nos pedirá descanso para recuperar energía y continuar nuestras labores al día siguiente. Es muy importante tomar en cuenta que, para los usuarios de lentes de contacto, quedarse dormido sin darte cuenta ya no es una opción, necesitamos estar conscientes de nuestro nivel de cansancio para optar por quitarnos los lentes de contacto antes de que sea demasiado tarde.

 

Pero, ¿por qué tanto apuro por retirarnos los lentes de contacto? Presentamos 4 razones para estar alertas.

 

  1. El oxígeno: el ojo cuenta con una capa externa muy delgada llamada córnea, también conocida como el tejido sobre el cual colocamos nuestros lentes de contacto. Esta capa apenas cuenta con tan solo algunos vasos sanguíneos para no entorpecer la función visual, este tejido se nutre principalmente de oxígeno. El detalle está en que los lentes de contacto limitan el acceso a este compuesto y, a pesar de que la tecnología ha hecho los lentes más permeables, la córnea no se nutre por completo. Ahora imaginémonos con los ojos cerrados durante 8 horas o más y con los lentes de contacto puestos. Es como si asfixiáramos a nuestra córnea.
  2. Las infecciones: dormirse con los lentes de contacto puestos parece inofensivo, sin embargo, esto supone mayor riesgo de infecciones que mientras estamos despiertos. Al cerrar nuestros ojos los lentes de contacto se vuelven una superficie excelente para la reproducción de bacterias, debido a que lo convertimos en un ambiente cálido y húmedo, como un invernadero.
  3. ¡Lentes de contacto pegados!: Al dormirnos con los lentes de contacto puestos, amanecemos con una sensación de que los lentes de contacto se quedaron pegados y ya no nos lo podemos quitar. Esto puede llegar a ser peligroso porque, al quitarnos nuestros lentes, podemos ser muy bruscos. Como consecuencia dañaremos la córnea o podríamos hasta romper nuestros lentes de contacto.
  4. Las lágrimas: nuestra córnea se hidrata con las lágrimas, los ojos necesitan de un descanso y es que cuando dormimos se llenan de vitalidad, sin embargo, cuando dormimos con los lentes de contacto puestos, estos no permiten que la lágrima natural hidrate el ojo.

 

Una vez presentadas estas 4 razones, pensaremos dos veces en quedarnos dormidos con los lentes de contacto puestos. Además de considerar este cuidado de rutina, también te recomendamos contar con un buen lubricante para aplicarlo directo a los ojos cuando los sintamos resecos. Prolub® Ofteno, cuida nuestros ojos, ya que limpia, hidrata y refresca nuestros lentes de contacto mientras los traemos puestos, brindándonos un confort duradero. Así evitamos infecciones, resequedad y molestias.