Para una mirada sana y radiante necesitamos mantener nuestros ojos con humedad, algo que se puede lograr con una lubricación natural provocada por el parpadeo. Sin embargo, a pesar del este abrir y cerrar de ojos natural nos exponemos a circunstancias que pueden afectar esta lubricación.

 

Muchos hemos escuchado que el humo del tabaco es malo para la salud en general, pero en particular afecta mucho a los ojos. Aquí te presentamos circunstancias que pueden interrumpir nuestro proceso natural de lubricación y las consecuencias que llegarían a traer:

 

  1. Tabaco: este tipo de humo tiene alrededor de 4 mil compuestos, en su mayoría tóxicos. Los afectados son los fumadores y los no fumadores por igual, los ojos se enrojecen y secan rápidamente, con una sensación arenosa, volviéndolos irritantes y peligrosos. En exceso puede despertar una enfermedad llamada queratitis microbiana, conjuntivitis, estrabismo o hasta cataratas. Este tipo de irritación puede causar daños a largo plazo el 82% de las personas que tienen un acercamiento a este tipo de humo tienen más probabilidades de sufrir de ojo seco. También corremos el riesgo de reducir gradualmente el suministro de sangre al ojo, lo que tiene por consecuencia una pérdida de visión o glaucoma.

 

  1. Fogatas y chimeneas: el humo de leña es incluso más grave que el de fumar, ya que puede producir enfermedades como desprendimiento de retina. Contiene partículas finas que aceleran el endurecimiento de las arterias, como el dióxido de nitrógeno, monóxido de carbono, dióxido de carbono y otros compuestos tóxicos.

 

  1. Incendios forestales y la contaminación: debido a los tiempos de calor comienzan a aparecer los incendios en distintas zonas secas y producen el mismo efecto que las fogatas o las chimeneas para nuestros ojos, solo que en lugar de ser algo pequeño son partículas dañinas en grandes cantidades.

 

  1. Parrilladas: el humo de los asadores puede hacer que el ambiente se vuelva muy caliente sobre todo si nos acercamos mucho al asador. Además, el carbón suelta partículas finas de monóxido de carbono (un gas muy tóxico para el hombre) y otros contaminantes a niveles cien veces superiores a los límites que recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para este tipo de circunstancias, debemos mantener nuestros ojos bien lubricados. Si el humo es evitable, ¡evitémoslo! Si usamos lentes de contacto, no debemos tallar nuestros ojos, eso esparciría las partículas y dañaríamos nuestra retina. Si el caso es muy extremo debemos quitarnos nuestros lentes de contacto y lavarlos con el líquido multiusos. Sin embargo, cuando la ocasión no es muy extrema y sentimos resecos los ojos, podemos aplicarnos directamente de una a dos gotas de Prolub® Ofteno aún con nuestros lentes de contacto puestos. Lo mejor de este producto es que, además de lubricar, limpia todas esas partículas que pueden dañar la retina, y a la larga nuestra visión.