Todos hemos sentido esa sensación de ardor al meternos a la alberca, ya sea para echarnos un chapuzón o para hacer ejercicio. Muchos salen de la piscina con los ojos rojos, en realidad, el nado es una excelente forma de ejercitarse, de relajarse o refrescarse, sin embargo, para nuestros ojos no les resulta agradable.

 

El agua de las albercas son muy agresivas para nuestra película lagrimal, ya que el cloro y otros químicos utilizados para mantener limpia el agua de las piscinas pueden eliminar esta capa de nuestros ojos provocando el enrojecimiento.

 

Aquí te mostramos algunos tips para proteger tus ojos en estos casos:

 

  1. Usa anteojos protectores para natación y si es posible hay que quitarse los lentes de contacto antes de sumergirte en la alberca. Así los anteojos impiden que las sustancias químicas entren a nuestros ojos y mantiene normal la película lagrimal.
  2. Lavar con los ojos cerrados toda la cara incluyendo los párpados con agua dulce después de nadar. Así eliminaremos cloro y demás químicos de la zona ocular externa.
  3. Usa unas gotitas lubricantes después de lavarte la cara con agua dulce después de nadar. Las gotas de Prolub® Ofteno hidratarán, refrescarán y limpiarán los ojos, así los sentiremos más cómodos.
  4. Toma mucha agua natural diariamente esto también logra mantener los ojos húmedos y cómodos.
  5. Nunca usar lentes de contacto para nadar, ya que pueden adherirse bacterias no deseadas y provocar infecciones graves en la córnea.

 

Cualquier sensación extraña en los ojos como enrojecimiento, dolor, lagrimación, sensibilidad extrema a la luz, visión borrosa, sensación de cuerpo extraño en el ojo, flujo en los ojos o inflamación de los ojos, es necesario que acudamos a un experto.